"Esta noche dime que me quieres" de Federico Moccia

Esta noche dime que me quieres, Federico Moccia, Planeta
Aquesta nit digue's que m'estimes, Federico Moccia, Columna

Vuelve Moccia. Sabéis donde hacer daño.

Segunda "novela" que leo de Federico Moccia. Si el año pasado me tuve que enfrentar y casi morir entre las garras de la que está considerada la novela más adolescente del italiano, Carolina se enamora, esta vez leo la más adulta; nada de adolescentes o institutos, en esta encontraremos un buen puñado de treintañeros y sus vidas de mierda.

Tancredi es muy rico. Mucho. Pero mucho. No nos podemos ni hacer una idea de lo rico que es. Y guapo, claro. Mucho. Pero algo de su pasado hizo que no creyera ni en el amor ni en la felicidad. Ni en la propia ni en la ajena. Desde entonces se dedica a ganar más dinero y a destruir toda la felicidad que encuentra por delante. Ve un matrimonio feliz, pues nada, se lanza a la conquista y captura de la mujer, la seduce, le hace guarreridas, fotos comprometedoras y destruye un matrimonio. Es tan frío, calculador y no puede con la felicidad ajena que llega a matar cervatillos para joder a los padres.

Sofia es una joven guapa, claro, que vive inmersa en un charco de culpa. Por un quítame de ahí esa mozzarella, su novio tuvo un accidente de moto que lo dejó en silla de ruedas. Para salvarlo, hace una promesa con Dios: la vida de su novio a cambio de lo que más quiere en el mundo; tocar el piano (porque es una pianista excepcional). El novio se salva, ella no toca más y van viviendo entre cariños y culpa.

Un día, claro, Tancredi y Sofia se conocen, conectan y pasa algo. ¿El qué? Pues en melodrama que no es más que una versión cutre de Una proposición indecente. 

Primero, Esta noche dime que me quieres me ha parecido mejor novela que Carolina se enamora. Ya sé que decir esto no es decir mucho porque una etiqueta de detergente es mejor y más trepidante lectura que las aventuras de la adolescente Carolina.

Esto no quiere decir que la novela me haya gustado. Ha sido una lectura desesperante y aburrida a partes iguales. Casi cuatrocientas páginas de personajes sosos, prosa aburrida y repetitiva y pobre estructura. Y mucho relleno. Capítulos enteros donde no pasa nada y la historia no avanza. Páginas de Tancredi pescando. De visitas al restaurante de Sofia y una amiga (recuerdo dos de estas donde se habla de lo mismo y en el mismo orden repitiendo conflictos e información), de viajes a casa de los papas, etcétera. Moccia parece incapaz de escoger qué información es pertinente y cuándo y cómo debe exponerla. La sutilidad brilla por su ausencia y en muchos momentos se ve mezclada con la pedantería y la falsa trascendencia.

Los personajes son bastante sosos y prototípicos. Estamos a una nueva versión del rico frío que conoce a la muchacha proletaria y empieza el deshielo. Tomemos a Tancredi como ejemplo de personaje. Es el que recibe mejor tratamiento, pero en el intento de crear a una persona vacía de sentimientos y fría acaba convirtiéndose en caricatura. Es malo, desgraciado y un mamón de mucho cuidado, pero presentado de una forma que no es creíble. Exagerarlo para que luego sea más evidente el cambio que le produce Sofía (ver escena donde mata al cervatillo). Como exagerado resulta el control que Tancredi ejerce sobre quien lo rodea por medio de su red de espías (resulta harto improbable y poco creíble todo el entramado que construye para poder estar con la chica). De tan exagerado, resulta caricaturesco y por momentos se queda a un paso de la parodia.

El resto de personajes es una colección bastante amplia de mentirosos, egoístas, manipuladores, inmaduros y rencorosos. Si en Carolina se enamora el retrato que hacía de las adolescentes de catorce años es que eran idiotas, en esta los treintañeros son un puñado de amargados hijos de puta cuya vida se reduce a acostarse con otros, engañar a las parejas y querer aparentar cierto nihilismo mientras se descorcha un buen vino. Y no, no es sátira ni parodía de una generación. No estamos ante una novela de Breston Ellis, Douglas Coupland o Chuck Palahniuk. No hay intención sarítica o irónica. Esta noche dime que me quieres es puro melodrama. Novela escrita para emocionar y con la pretensión de hacer un retrato real de las distintas formas del amor y lo complejo que es. Una novela que pretende ser profunda y que para ello se engalana y maquilla con un estilo pesado que por momentos se hunde en la pedantería. Y con la intención de que el lector se identifique con esos personajes y los haga suyos.

¿Qué más? Pues muchas marcas y no para definir a los personajes (ya que estos no se definen por lo que compran) sino por pereza descriptiva, irritante niña sabelotodo, y un final que deja la puerta entreabierta a una posible secuela (no sería necesaria, pero podría pasar), pero que también podría significar que Moccia sencillamente no sabe cuando o como acabar las novelas. Ah, y un puñado de rutinarias y aburridas escenas sexuales incluyendo unos cuantos capítulos al final donde se demuestra qué bien viven y follan los ricos.

Otras opiniones
Adicción litearia
Yo leo, yo comento

Nota: no acabo de estar contento con esta reseña... hay algo que no me convence. Medito... no descarto que acaba editándola y cambiando alguna cosa. Tengo la sensación de que no me he explicado bien.

"¡Buenos días, princesa!" de Blue Jeans

¡Buenos días, princesa!, Blue Jeans, Planeta
Bon dia, princesa!, Blue Jeans, Columna

Esta reseña contiene spoilers de los gordos. Estáis avisados.

Segunda novela de Blue Jeans que tengo que leer después de aquella Canciones para Paula que tuve que leer el año pasado. ¿Y qué tal? Pues podría pillar aquella reseña, copiarla, un toquecito aquí y un toquecito allá y hacerla pasar por la de esta novela. Las sensaciones que tuve con la historia de Paula y sus amigos es la misma que he tenido con la historia de Val y sus amigos. El mismo estilo, la misma historia, los mismos recursos, la misma forma.

Seis amigos que forman "El club de los incomprendidos" cuyo nombre se debe a que, bueno, a que ¿nadie les comprende? Cada uno de ellos cumple con una función específica: Val es la buena amiga, Raúl es el líder guapo, Eli es la guapa, Ester es la maja, Meri es el patito feo del grupo (es lo que tiene ser pelirroja y llevar gafas, se siente) y Bruno es el otro chico. Se suponen que son los mejores amigos, pero entre ellos existe una red de mentiras, secretos, envidias, conspiraciones y traiciones que ríete tú de las cenas de fin de año de espías de la CIA y el antiguo KGB. ¿Por qué lo digo?

Val está enamorada de Raúl. Este no está enamorado de Val, pero empieza a salir con ella porque considera que podría enamorarse de ella y con diecisiete años ya va siendo hora de tener una relación seria. Pero Eli, que es la mejor amiga de Val, también está enamorada de Raúl y le aprieta para llegar a más y tener una relación seria. Val y Raúl, en un alarde de amistad, deciden no decir nada a Eli y mantener su relación en secreto aunque la otra vaya penando por el mundo. Bruno está enamorado de Ester, que es más buena, pero en secreto. Ester no está enamorada de Bruno porque ella está enamorada de su entrenador de voley que, en principio, también está enamorado de ella, pero la aprieta para ir a más porque los besos le saben a poco (ah, y el entrenador es diez años mayor que ella). Y Meri tiene un secreto. A todo esto, añade una amiga de Eli que malmete (aunque tiene truco), a César el chico guapo, encantador, algo mentiroso y que toca la guitarra en el metro que va detrás de Val y ella no le hace ascos, no, aunque en principio, recordemos, está enamorado de Raúl, a los respectivos padres con sus respectivos problemas, a algún hermano que también aparece saludando, a otros personajes que entran y salen sin mucho motivo y más o menos, ya tenemos esbozado el argumento general de la novela.

Un argumento de pura telenovela con personajes, diálogos y situaciones propios de ella. Al igual que en la novela de Paula nos encontramos con personajes que son puro cliché y pura apariencia. No hay nada más allá de lo que ellos mismos dicen de ellos y de los demás. Dicen que Ester es buena, Ester es buena, no hay más. No existe trasfondo, no existe personalidad, ni esbozo de ella. Los personajes corresponden a puros estereotipos y clichés para poder abarcar el abanico máximo de tipos con los que trabajar. Un buen ejemplo de esto son los personajes de los padres donde cada uno de ellos corresponden a una tipología distinta (el deprimido majo, la triste, la pesada, la sufrida, etcétera), con el denominador común de que ninguno entiende a sus hijos.

Los seis protagonista son puros clichés, puros tipos que pupulan por la novela merced de un argumento enrevesado e increíble, pero ajustado a lo que ¡Buenos días, princesa! es: un folletín. Porque no estamos ante una novela de estirpe realista. No creo que nadie vaya a considerar este libro como un retrato realista de la adolescencia. La novela es puro artificio y sus personajes son una excusa para construir un argumento folletinesco donde lo que importa es el próximo giro y conseguir una sorpresa aún mayor. Ah, y reciclando motivos, temas y estructuras sentimentales de su anterior novela.

Capítulos cortos, mucho diálogo, descripciones descompensadas (o se despacha a un personaje diciendo "es guapo" o se explican detalladamente como un personaje se coloca unas lentillas), la irritante anticipación en las últimas líneas de capítulo ("no podía imaginar que el dolor le aguardaba...") y que en algunas ocasiones esconden trampa (como insinuar que algo muy gordo se estaba fraguando en la barra de un bar, pero al seguir el capítulo descubrir que solo es una chica ligando con el guapo y que al momento se va). Lenguaje pobre, repeticiones y un excesivo número de páginas (con doscientas páginas menos se explica lo mismo), precipitación en los acontecimientos (cuesta creer que toda la acción suceda en tres o cuatro días). Exactamente los mismos problema que tuve con Canciones para Paula, pero algo mejor escritos (algo de oficio ha ganado).

Y las dos sorpresas finales. ¿Inesperadas? Sí. Una, la que corresponde a Meri, por tramposa (por las pistas que da el libro el lector piensa una cosa para luego salirte por peteneras y ser otra distinta) y la otra porque no hay por donde pillarla y, además, me ha tocado en lo personal.

Resulta que al final el personaje de Eli es esquizofrénico y su amiga malmetedora producto de su imaginación. Esto lo suelta el psicólogo del instituto a Val en el epílogo del libro con tal frescura y saltándose a la torera responsabilidades o confidencialidad. En ningún momento de la novela se insinúa o se deja entrever el problema de Eli más allá de un ataque de ansiedad. Para cualquier lector familiarizado con la esquizofrenia (y yo lo estoy por motivos familiares) resulta bastante inverosímil la forma en que el autor ha presentado la enfermedad reduciéndola al tópico de alguien que oye voces cuando es algo mucho más complejo. Y si resulta que, como en este caso, la enfermedad está diagnósticada por lo que se supone es un psicólogo profesional, ¿dónde está el tratamiento? ¿dónde está el seguimiento profesional? Porque en la novela se reduce a la sorpresa. ¿Y desde cuando un psicólogo puede ir contando la intimidad de uno de sus paciente tan alegremente? ¿Y desde cuando un psicólogo escolar al saber que una alumna oye voces no la manda automáticamente a un psiquiatra?

Al leer todo esto me pregunto si ha habido un trabajo por parte del autor de estudiar qué es la esquizofrenía y las repercusiones que tienen en el individuo (tanto mentales como físicas) y en los que la rodean. Porque no lo parece, lo siento. Parece que su única documentación consistiera en ver un par de veces Una mente maravillosa y santas pascuas. Y que conste que no tengo nada en contra de utilizar la esquizofrenía como recurso literario, pero si se utiliza, al menos hacerlo bien y con elegancia.

Resumiendo, mi segunda experiencia con Blue Jeans ha sido igual que la primera. El año que viene pongo la norma que nada de este autor. Ni de Moccia. Pero de esta hablaremos en unos días.

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Divagando entre líneas
Capítulo 26

"La portadora de almas" de Victoria Vílchez y "Recuerda que me quieres" de W. D.

Y hoy, las dos novelas de Kiwi que había en el reto.

La portadora de almas, Victoria Vílchez, Kiwi editorial

Chica con habilidades especiales. Chico misterioso. Mucha pelea, pero mucha atracción desde el primer momento. Amiga (en este caso prima), simpática y habladora. Otra que lo es menos. Algo de conflicto. Misterios familiares.

La portadora de almas es una novela muy correcta. Entretenida, con personajes bien caracterizados aunque partiendo de los tipos ya conocidos en la novela juvenil romántica sobrenatural, sencilla de leer y con una buena atención al detalle y a la descripción. Dura un par de tarde y consigue mantener el interés en su lectura. Lástima que la autora no se arriesgue a más. Parte de un material muy interesante (la familia de Cassandra y sus "dones"), pero da la sensación de que se conforma con poco y acaba construyendo una historia muy típica y tópica. Sí, agradable de leer, pero muy vista. Y creo que es una lástima porque tengo la impresión de que Victoria Vílchez tiene la fuerza y las ganas para construir historias diferentes, pero que en La portadora de almas quedan ocultas por una historia que debe demasiado a otros libros (recuerda a Obsidian, a Oscuros, a otras tantas novelas).

Al igual que creo juega un flaco favor a la historia focalizar más la atención en una historia de amor bastante previsible y tópica, que en los dones, el mundo, la magia o la aventura. Un mayor desarrollo de la historia y menos atención al amor, hubiera ayudado.

Vamos, correcta. Solo una pregunta, ¿por qué esta manía de colmar de todas las perfecciones a los protagonistas? Ya no solo hablo de un chico encantador, con un puntito macarra y con un cuerpo perfecto, si no a una protagonista a la que se describe como preciosa, "piel de porcelana", "curvas que hacía que se giraran cuando pasaba" y "capaz de comer de todo sin engordar". Resta credibilidad y, para mí, crea una distancia importante entre los personajes y el lector.


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El cofre de Nebe
Libros con alma
Melodías entre líneas


Recuerda que me quieres, W. Davies (Fátima Embark y Merche Murillo), ed. Kiwi.

Versión moderna y realista de Peter Pan.
Una tal Wendy conoce a un tal Peter y se enamoran y tienen algún malentendido y... poco más. Salen personajes que se relacionan con los que aparecían en la novela de Barrie, se fuerza el argumento para que cuadre con el referente y se alarga la novela de una forma agónica y sin venir a cuento.

No me ha gustado la propuesta de W. Davies. He empezado sus páginas sin saber muy bien qué me iba a encontrar y lo que he hallado no justifica las cuatrocientas páginas largas de las que hace gala el libro. Personajes planos con una pobre caracterización psicológica (crear un personaje que es resumen de todas las perfecciones y virtudes del universo y añadir que su defecto es ser rencoroso, no es darle complejidad al personaje), historia prácticamente inexistente y repetitiva ya que prácticamente todo se explica más de dos veces (¿cuántas veces se explica que Wendy escribe muy bien, pero le falta "alma"? ¿cuántas veces se repite que a uno de los amigos de Peter le cascan?), se repiten escenas (discusiones casi calcadas entre Wendy y ex, por ejemplo) y se vuelve una y otra vez a lo mismo. Hay un juego de casualidades bastante increíble y una intriga de engaños y manipulaciones que no hay por donde pillarlo.

Pero lo que menos me ha gustado es el estilo del libro. Se puede escribir una buena novela con una historia mínima o incluso inexistente, pero cuando no tienes historia y el estilo en el que se explica no funciona, mejor dejarlo.

A parte de las continuas repeticiones, tenemos dos voces narradoras que interrumpen la narración para guiñar el ojo al lector, con saltos injustificados de punto de vista (si la narración es en tercera persona no puedes saltar de repente a una primera persona y justificarlo por qué la vida tiene estas sorpresas. Esto no es la vida, esto es literatura y todo debe tener un motivo), descripciones farragosas que no conducen a ninguna parte, un uso abusivo de la anticipación para crear intriga que consigue el efecto contrario de desvelar la trama (Wendy no sabía que ese día iba a cambiar su vida) y unas muy irritantes notas a pide página para explicar al lector las referencias que utilizan las autoras por si este no lo sabe.

En una nota a pie de página debe añadir información ya sea para reforzar, ironizar o negar lo que sucede, no para explicar al lector el juego que en Peter Pan se hace con los dedales o qué es el río Lete. Para mí eso es ser terriblemente condescendiente con la persona que te está leyendo y demuestra mucha inseguridad con el libro que se escribe. Al igual que esa nota de las autoras donde se explican las referencias que el lector puede encontrar en la novela. Mal. Vuelve la condescendencia y el atisbo de inseguridad. Si quien lee no pilla la posible referencia, no es responsabilidad de quien escribe, si no de quien lee.

Y por último, ¿alguien me puede explicar qué demonios significa la portada? ¿Se puede saber qué relación tiene la muchacha que va en bicicleta con el culo al aire y una hemorragia con la versión moderna de Peter Pan? ¿Hay algo que se me escapa?


Otras opiniones
Fly like a Butterfly
El jardín de las malas hierbas
Viviendo entre libros

"Ex libris" de Sandra Andrés Belenguer

Ex libris, Sandra Andrés Belenguer, Everest

Me hacéis leer cada cosa. Ah, y la reseña puede contener spoilers.

Lara es una adolescente muy especial (como se nos recuerda cada dos por tres en la novela) e incomprendida. Especial porque le gusta mucho leer, cosa rara, e incomprendida porque todo el que la rodea se burla de ella por tener siempre un libro entre las manos, ser una ameba social, tener la empatía atrofiada, pero la capacidad para juzgar a los demás en plena efervescencia. En los institutos donde ha ido ha tenido la mala suerte de que solo había grupos de chicos superficiales y violentos, chicas perracas que se reían de ella y amigas traidoras. Es la "rara", la diferente, la extraña. La que prefiere la compañía de un libro a la de las personas porque, ya se sabe, el mundo margina a aquellos que les gusta leer, los aparta, los aísla, los escupe, los machaca, se mea en ellos, los tortura y conspira para destrozarles los deberes y conducirlos a la locura. Lara se aísla y se siente triste porque el mundo no la comprende y no sabe adaptarse a ella. Los malos son los demás, ella es especial.

Un día encuentra una librería de segunda mano donde un señor mayor muy inquietante pide que la acompañe a un lugar oscuro y húmero para enseñarle algo que le va a gustar. Después de aburrirla con un montón de frases de galletita dela suerte y hacerle salvar un libro de las llamas para que le demuestre que su amor por los libros es real, le hará entrega de un mágico presente; Lara se convertirá en la protagonista de su propia novela al darse de bruces con la magia y encontrará el amor y gente que la apreciará por lo que es y le repetirá una y otra vez, pero que especial eres.

No me ha gustado Ex libris. Y no solo no me ha gustado, si no que considero que estamos ante una mala novela. Y no solo ante una mala novela, si no ante un pésimo borrador. No puedo dejar de preguntarme cómo es posible que esta novela haya podido llegar a ver la luz en una editorial profesional. Me pregunto qué criterios han llevado a los editores de Everest a apostar por este producto tal como está y a escritores, se supone que profesionales y con criteriop, como Sierra y Fabra, Blue Jeans o Rafael Ábalos a elogiar lo que se encuentra entre sus páginas. Me pregunto cómo es posible que esta novela sea un producto tan torpemente escrito y estructurado cuando es una quinta novela y se supone que quien la ha llevado a cabo conoce, aunque sea por mínimos, las herramientas del oficio.

Personajes planos y contradictorios. Desde la irritante protagonista hasta el último cochero, su presencia en la novela es torpe y desdibujada. Y las relaciones que se establecen entre ellos están basadas en la inverosimilitud. Lara y Julien se conocen, a los cinco minutos ya viven juntos y a los dos segundos, enamorados. En la vida real, nadie aguanta a Lara, pero en el libro todos la adoran explicándole secretos, confesiones o investigaciones privadas para que avance el argumento con la excusa "no sé por qué, pero confío en ti". Celos que nacen de la nada, amistades eternas que llegan de ninguna parte, sentimientos confesados sin que haya una preparación o un desarrollo. Ahora te veo, ahora te quiero. Confianzas en desconocidos solo porque se dice eso de "eres una persona especial".

Un estilo plano, repetitivo, de narrativa pobre y que por momentos parece un mal resumen de otro libro. Frases y párrafos cortos que quieren dar una sensación de velocidad, pero que producen atropello y que nada de lo que se apunta en la novela se desarrolle. Un "estilo" pedante y artificial que quiere jugar a ser profundo y literario; un pobre intento de querer acercarse a la narrativa decimonónica y a su estilo, pero que no llega ni a pastiche. Desconocimiento de la época y una irritante manía de establecer paralelismos con obras literarias para engrandecer a su protagonista.

Argumento imposible que no hay por donde pillarlo. Empieza como un fanfic de La historia interminable para pasar a un relato de amores imposibles en el tiempo, a misterio sobrenatural, a novela gótica, asesinatos, etcéteras. El problema es que cada uno de los elementos está mal cosido con el anterior y su conjunto es inconsistente y absurdo. Una investigación criminal basada en la casualidad, una protagonista que no pinta mucho en la historia que ocurre (y que se supone que es la suya), un elemento fantástico metido con calzador aparándose en leyendas (lo fantástico es lo que exige más realismo; no se puede poner algo mágico porque sí), unos malos con unas motivaciones demenciales y que cae de pleno en lo absurdo en ese momento delirante en que a punto de matar a las dos insoportables protagonistas dice algo así como "Os voy a matar, pero como tenemos unos minutos me meto en un larguísimo monólogo donde explicaré todas mis motivaciones para que veáis lo enfermo y mal que soy".

Una historia que acaba revolcándose en clichés y lugares comunes para acabar diciéndonos que la vida real es una mierda, que mejor es la ficción y que una vez te has enamorado, deja los estudios, haz campana, pasa de tus padres y dedícate a pasear la ciudad suspirando y deseando que ese personaje de ficción del que te has enamorado cobre vida porque lo que te rodea no tiene nada que ofrecerte.

Y, además, Ex libris es uno de los mejores ejemplos de clasismo cultura que he visto en mucho tiempo. Las personas que leer son maravillosas, sensibles, inteligentes, cultivadas, amables, valientes. Los que no leen, crueles, tontos, odiosos, feos, desagradables. Es un monumento a ese tópico de que leer hace a la gente mejor y más inteligente cuando cualquiera con un poco de vida conoce a estupendas personas con mucho que decir que no han abierto un libro en su vida y a hijos de puta que han leído mucho (Hitler era un lector obsesivo y Pinochet tenía una inmensa y valiosa biblioteca). La novela coloca a los lectores por encima de los demás a aquellos que abre un libro como seres especiales y elegidos por los dioses. Y no es suficiente con leer, si no que encima la literatura tiene que ser lo único importante de tu vida; ni familia, ni amigos, ni estudios, ni futuro. Un canto a la obsesión, la adicción y la exclusión social que roza lo épico.

Aquí lo dejo. No vale la pena continuar pensando en esta novela ni en las horas perdidas en su lectura. Y a los que votasteis por ella, me he quedado con vuestras caras.

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El rincón de Snu
El jardín de las malas hierbas

"Fiebre oscura" de Karie Marie Moning

Fiebre oscura, Karen Marie Moning, Ediciones B
Primer volumen de, por el momento, siete.
(Si no me equivoco, este primer volumen está descatalogado. Se puede conseguir alguno en segunda mano con esta portada o en una edición coleccionable de RBA de horrible portada).

Lo he comentado más de una vez, tengo debilidad por el género de fantasía urbana. No leo mucho ni estoy muy al tanto de novedades o autores, pero cuando me cae una novela de estas en las manos, tiene que ser muy mal novela para que no lo pase bien con ella.

Soy consciente de que casi siempre se basan en variaciones de la misma historia: chica deslenguada y divertida que se ve metida en problema de índole paranormal donde contará con la ayuda de atractivo y misterioso tipo con el que tendrá una relación llena de discusiones e inexplicable atracción. Explican una y otra vez lo mismo (quita unos vampiros, pon demonios, quita demonios y pon cambiaformas o mezclalos todos que es más divertido), pero este subgénero tiene algo que pese a eso despierta todas mis simpatías.

Fiebre oscura no ha sido una sorpresa. Me lo he pasado francamente bien con ella.

Una buena novela de fantasía urbana (de las mejores que he leído) que a pesar de no ser muy original, está muy bien escrita, bien explicada, con buen ritmo, mucho sentido del humor y, atención, no focaliza todo lo que ocurre en la atracción entre los protagonistas (se acaban de conocer, hay una poquilla, pero sin de chorreos cada vez que se cruzan las miradas), si no en la aventura y en el misterio. Porque la acción empieza porque la protagonista recibe la noticia que han asesinado a su hermana y decide ponerse a investigar. Y al hacerlo se ve envuelta en la búsqueda de un libro y adentrándose en un mundo fantástico repleto de peligros. La verdad es que por muy bueno que esté el chico, no está el chocho para farolillos cuando te persigue un bicho asqueroso con muchas bocas que rezuman algo parecido a limo.

Karie Marie Moning domina el género. Es ágil, con un estilo rico, rápido y vibrante. No satura al lector con información y construye una novela sencilla done sitúa al lector, pero no lo aturde. Quizá uno de los handicaps de Fiebre oscura es que sea demasiado introductoria y casi es más un prólogo que un primer capítulo. Presenta, resuelve poco, intriga mucho y se acaba la novela. Por contra, tiene una protagonista que funciona muy bien, resuelta, inteligente, alegra, directa y que no renuncia al rosa ni que la persiga un monstruo. Al igual que el chico, ese tal Jericho, pero de él hablaremos un poco más tarde.

Buen mundo, buena intriga, buenos monstruos. No hay mucho más que decir, Fiebre oscura es una muy entretenida novela de fantasía urbana. Da lo que promete y pasas un par de tardes es muy buena compañía. Y al acabarla, provoca las ganas de seguir explorando este universo de magia, dimensiones y objetos mágicos.

Y no, no me olvido de Jericho.
Quiero aprovechar este espacio que se me brinda para agradecer a Karie Marie Moning un retrato tan acertado, preciso y conciso del trabajo de librero. Por fin en un libro podemos leer y comprobar lo terriblemente sexi y peligroso que es el oficio de estar todo el día cargando libros de arriba a abajo, repasar albaranes, hacer pedidos, buscar ese libro de la portada roja que aparecía una chica con cara de algo, matar monstruos y guardar mucho secretos.

Jericho Barrows enseña lo sexi y peligroso que es ser librero hoy en día. Lo atractivo que resulta el tipo que coloca libros en una estantería y que ocupa todo el espacio. Jericho Barrows somos todos los libreros. Y yo más que ninguno.

Otras opiniones
Gaceta del ocio
Letras y escenas
El cofre de Nebe
Demencia lectora

"Cartas cruzadas" de Markus Zasuk

Cartas cruzadas, Markus Zusak, Lumen
Jo sóc el missatger, Markus Zusak, La Campana

Soy de los que se leyeron La ladrona de libros y se quedaron más bien fríos. Sí, bonita. Sí, interesante. Sí, una voz narradora diferente. Pero también algo de sentimentalidad y algo de trampa emocional. La leí, la olvidé y no pensé en volver a pillar ninguna novela de su autor. No por manía o desagrado, si no por la sensación de que su forma y su universo no es para mí. Ahora, por aquello de las lecturas propuestas, me toca volver a Markus Zusak.

Ed Kennedy tiene diecinueve años y ya es un buen proyecto de perdedor. Mata sus días entre un trabajo de taxista, en partidas de cartas con sus mejores amigos, insultos de su madre y pensamientos de que un día tendría que hacer algo mientras rasca a su apestoso perro. Un día, de forma casi involuntaria, se convierte en una especie de héroe por impedir un atraco. A partir de ese momento su vida da un vuelco y empieza a recibir unas cartas de poker con direcciones y él comprende que se ha convertido en mensajero. Su intervención cambiará las vidas de muchas personas y, de rebote, la suya propia.

Esta es una reseña/opinión/tontá difícil de escribir. ¿Por qué? Porque creo que Cartas cruzadas es una novela muy correcta, pero no me ha gustado. ¿Cómo? Sí, lo sé, so y consciente de como suena e intentaré explicarme.

Novela sencilla y directa. Muchos diálogos, personajes bien diferenciados, velocidad y sentido del humor. La forma y la trama consiguen captar la atención de lector que acaba el libro en poco tiempo. Frases cortas. Demasiado. Mucho punto y aparte. Demasiado. No da una sensación de narración, si no de apresuramiento y descuido. Un manía. Es de lectura veloz y sencilla, que imagino es lo que quería el autor.

Pero a mí no me ha gustado. ¿Por qué? Varios motivos. El principal es que las novelas emocionantes, inspiradoras, de buenos sentimientos no van conmigo. Es más, huyo.. Y Cartas cruzadas es una de ellas. Es una novela que busca inspirar, que lleva con ella un mensaje al lector (explicitado torpe giro final), una moral. Y a mí no me gusta que me sermoneen aunque sea por medio de sonrisas y personajes cotidianos.

Además, las historias que presentan no son más que clichés. Historias de superación y aceptación que hemos visto mil veces como llenar una iglesia de feligreses (ahora mismo recuerdo Sister Act o la novela Halo), reconciliar familiares, aceptarse como uno es, devolver la magia a la navidad, etc. Todas ellas con un tono algo conservador que, la verdad, me molesta. Además, ¿no es la novela algo condescendiente con los personajes femeninos? Me refiero a que sus personajes tienen que ser salvados, enseñarles a aceptarse, enseñarles a amar, darles un respiro... como si ellas por sí solas no pudieran. Y tiende a ser algo afectada y con excesos sentimentales que acaban lindando con la manipulación (ese momento de la niña cogiéndole de la mano al protagonista y diciendo algo así como "¿Has venido a salvarnos?"). Y no podía quitarme la sensación mientras leía que me encontraba ante una de esas series tipo "Tocados por un ángel" de desconocidos que cambian vidas y que están repletas de buenos sentimientos y azúcar.

Para mí Cartas cruzadas se redime por su sentido del humor y por un esplendido primer capítulo. La escena del atraco es brillante y creo que hay más verdad en el retrato de una juventud perdida y desorientada en esas pocas páginas que en las trescientas restantes. Y sin moralinas ni falso buenos sentimientos.

Quizá lo que más me ha irritado en su giro final; un mensaje que se lanza al lector explicitando una moralina y poniéndose el autor por encima del lector enseñándole como vivir. Ese final que hace que lo que hemos leído deje de ser novela y se convierta en sermón. Y eso me molesta. Me rebelo y salgo de la lectura bastante molesto. Esto no es para mí.

Y siento haber escrito una reseña tan poco objetiva, pero que me sermoneen e intenten convencerme la fuerza nunca me ha gustado y me acaba haciendo perder perspectiva. A la novela no le faltan méritos, pero el mensaje hace que me cueste verlos.

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